Daniel Afione dejará el cargo desde la semana que viene si le aceptan la renuncia; se va luego de un decreto; los trabajadores del organismo afirmaron que recibió presiones para dejar el cargo.
Los trabajadores del INTI denunciaron que Afione presentó la renuncia tras ser intimado a dejar el cargo por el fracaso en mantener el decreto 462, que transformaba al organismo en un organismo descentralizado.
“Tengo el agrado de dirigirme a Ud. con el objeto de presentar mi renuncia, a partir del día 1° de septiembre de 2025, al cargo de presidente del consejo directivo del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), en el que fuera designado oportunamente mediante Decreto N.º 126/2024, siendo el 31 de agosto de 2025 el último día de desempeño efectivo en dicho cargo”, dice su carta de renuncia. “Desde ya, agradezco a usted la confianza que me ha otorgado asumiendo las responsabilidades de tan prestigiosa función”, cierra. La carta oficial está dirigida al coordinador de Producción de Economía, Pablo Lavigne.
Según supo este medio, Afione no habría tenido participación en la elaboración y aplicación del decreto 462 impulsado por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger. Se trata de una norma que fue frenada en el Congreso en las últimas semanas. A partir de entonces, contaron, se tomaron decisiones en el organismo con las que él no estaba de acuerdo. Afione prefería un ajuste gradual basado en un plan dentro del organismo diferente a lo que, cerca de él, explicaron, es “achicar por achicar”. Cuando Afione ingresó al organismo había 3100 trabajadores; actualmente 2356.
Ese decreto, según el Gobierno, reformaba el INTI, convirtiéndolo en una unidad organizativa dentro del Ministerio de Economía, “con el fin de hacer más eficiente su estructura”. Esto implicaba, según expresó el Gobierno, la eliminación de estructuras administrativas sobredimensionadas, conservando exclusivamente al personal técnico necesario para cumplir con sus funciones esenciales.
“El INTI fue creado para impulsar el desarrollo tecnológico de la industria, pero como un instituto independiente de las universidades argentinas que concentran el conocimiento necesario para ese desarrollo. El resultado, dramático y trágico a la vez, es que en los hechos fue utilizado por la burocracia para hacer todo lo contrario: generar trabas, regulaciones técnicas innecesarias y procesos engorrosos que perjudicaban a las empresas. El certificado CHAS para autopartes (ya desaparecido, pero todavía ofrecido en la página del organismo), los controles para balanzas, o los requisitos sobre tanques —todas normativas que fuimos eliminando a lo largo de este último año—, son apenas algunos ejemplos del sinsentido de muchos de los requisitos del organismo y que le costaban millones a nuestra industria y otro tanto a todos los argentinos”, señaló Sturzenegger entonces.
Actualmente, el INTI cuenta con 2356 empleados y más de 250 reparticiones. El Gobierno cuestionó que el 20% de sus departamentos “son puramente administrativos”, y que su área de administración concentra el 30% del personal, “muy por encima de los estándares habituales para este tipo de organizaciones”.
Hace una semana, el Senado frenó algunos decretos de Sturzenegger que profundizaban la desregulación en el Estado. El decreto 462/25, que reestructuraba los organismos de la secretaría de Transporte, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y el INTI fue rechazado por 60 votos negativos, 10 afirmativos. También se frenaron allí otras normas similares.



