Efectivos de Investigaciones atraparon la noche de este martes en Jujuy a otro de los acusados de matar al empresario Emilio Giménez durante una emboscada ocurrida el 15 de setiembre de Guaymallén. Se trata de Ricardo Javier Andrada Mercado, nacido el 6 de julio de 1992 y conocido como el Pica.
La captura se produjo luego de semanas de trabajos investigativos de la División Homicidios, quienes se trasladaron hace un par de días hasta la citada provincia y capturaron al sospechoso minutos después de las 21.
De esta forma, ya son tres los detenidos que tiene el expediente: el primero en caer fue el penitenciario Cristian Antonio Willy Rivero y luego Walter Sebastián Sáez Olguín. Estos se encuentran con prisión preventiva dictada desde hace algunas semanas.
En los próximos días, se espera entre este miércoles y el jueves, el Pica será puesto a disposición del fiscal de la causa, Carlos Torres, quien lo imputará por homicidio criminis causa, entre otras calificaciones, y ordenará su traslado a la cárcel.
Este sujeto de 30 años es uno de los más complicados que tiene la instrucción, debido a que los investigadores hallaron sus rastros genéticos en uno de los dos vehículos que utilizó la banda para atacar al empresario frutihortícola e intentar sustraerle los casi 6 millones de pesos que transportaba.
Un hermano menor del Pica, Juan Ángel Andrada Mercado, también se encuentra con pedido de captura en este expediente, al igual que Gustavo Maximiliano Rivero (hijo del penitenciario) y Maximiliano Andrés Martínez Llaneza.
En detalle
El asalto que sufrió el empresario Giménez estuvo preparado. Una parte del grupo delictivo lo marcó y obtuvo información sobre los movimientos financieros que la víctima realizaba todas las semanas. Fuentes consultadas por El Sol contaron que “no era raro que transportara millones de pesos” en su camioneta cada vez que salía de la Feria de Guaymallén.
El 15 de setiembre a las 14.50, un vehículo marca Fiat modelo Tipo estacionó sobre la margen oeste de calle Sarmiento, a pocos metros de la feria. El vehículo era conducido por Cristian Antonio Rivero, el penitenciario. Su hijo Gustavo se encontraba con él. Además, había otro hombre no identificado.
De la reconstrucción surge que Gustavo también realizó algunos movimientos de marcación en el lugar de trabajo de la víctima.
A las 16.07, el Fiat Tipo fue ubicado en algunas calles de Guaymallén, realizando un seguimiento a la camioneta Amarok de la víctima. La investigación señala que los Rivero y el tercer ocupante del Tipo estaban en permanente comunicación con la otra parte de la banda, la que se movilizaban en dos camionetas de alta gama denunciadas como robadas, pasando información sobre el recorrido que realizaba.
De la causa se desprende que en una Toyota Rav 4 circulaban los hermanos Ricardo Javier y Juan Ángel Andrada, Ángel Fredes, Walter Saez y Maximiliano Martínez. Por su parte, al mando de la Jeep Renegade blanca lo hacía otro sujeto no identificado. Ambos vehículo habían sido robados meses antes y eran utilizados por la gavilla para perpetrar diversos golpes.
Al llegar hasta la zona de calles Jorge Newbery y Padre Manzano, la Jeep le cortó el tránsito a la Amarok de Giménez y la Toyota se colocó detrás, obstaculizándole el retroceso.
Tres hombres bajaron de los rodados y uno esgrimía una pistola calibre 22, le puntó al empresario y lo amenazó para que bajara de la Amarok.
El objetivo era llevarse el dinero en pesos, dólares y cheques que transportaba, pero la víctima estuvo lejos de acceder a las exigencias de la banda y ofreció resistencia, por lo que accionaron el arma. El plomo impactó en el sector izquierdo delantero de la camioneta.
Esto provocó que Giménez hiciera marcha atrás a toda velocidad con el objetivo de escapar y chocara violentamente a la Toyota, empujándola hasta dejarla en dirección contraria.
En ese momento, el malviviente que tenía la pistola volvió a accionar el gatillo hacia el lugar donde se encontraba Giménez: el plomo impactó primero en su brazo izquierdo y luego ingresó en su cavidad torácica, perforando los pulmones y el corazón.
Giménez quedó malherido en el asiento del conductor y murió minutos después. La banda en su totalidad no robó el botín, porque la Amarok se incrustó en una casa, y escapó en el vehículo que se encontraba utilizable, la Jeep blanca.



